05/02/07 * PEYTON MANNING MVP DEL SUPERBOWL 41... CUANDO NUESTRA CREENCIA HACE LA DIFERENCIA... *
"La creencia llega al nivel de la fe cuando motiva la vida y da forma a la manera de vivir."
"El Libro de Urantia".
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Ayer fue el SUPERBOWL 41 que para felicidad de muchos de nosotros fue ganado por los Potros de Indianápolis . En este juego lleno de errores producidos por las inclemencias del tiempo destacó la labor de Peyton Manning QB de los Potros quien fue nombrado MVP.
Este Superbowl en especial ha sido distinto de los demás. Cuando nuestro equipo favorito no llega al juego grande, generalmente escogemos uno de los contendientes y si gana es perfecto y si no, no pasa a mayores.
En esta ocasión habíamos muchos fanáticos que sin irle a Indianápolis, nos casamos con la idea de que ganara y sólo por un objetivo común… ver a Manning Campeón.
Peyton, aka D-caf, a quién hasta anteayer le faltaba obtener un anillo de Superbowl, es un gran jugador poseedor de cualquier cantidad de records. Eso creó a su alrededor mucha expectativa pero también mucha contradicción.
Sus críticos, quienes querían verlo fracasar, no dudaban en decir que Manning cargaba con la “maldición de Marino”, lleno de records y sin llegar al Superbowl.
Contrario a esto, los fanáticos de Manning, incluyéndome yo, creíamos que él tenía el talento suficiente como para romper con esa “supuesta maldición” y no sólo llegar al Superbowl, sino ganarlo.
No todo termina aquí… La “maldición de Marino” no es la única que le han colgado como milagrito. Sus detractores no se conformaron con esa y se habían regocijado colocándole una peor, la “maldición Manning” o “maldición del Bambino”.
Esta última derivada de que su padre, siendo un magnífico QB nunca llegó a los play-offs durante los 15 años que jugó para Nueva Orleans ya que el equipo en que estaba no contaba con buenos elementos en esa época.
Los integrantes del “club de la mala vibra” desde que los hijos de Archie llegaron a la liga han esperado ver que esa “maldición” creada por ellos se haga realidad y han aprovechado todo lo que han podido para que así sea.
Peyton jugó por años con la etiqueta de "Never Able to Win the Big One" aparentemente estampada directamente en el número 18 de su uniforme. Tenía el talento heredado de su padre pero en 8 años parecía que en realidad no lo lograría.
A diferencia de él, su hermano Eli llegó a los Gigantes con mucha expectativa y en el tiempo que lleva con el equipo, no ha pasado nada. Ha habido muchas quejas debido a su inconsistencia como QB y que siempre parece confundido en el campo.
Viendo todo el ruido generado por la supuesta existencia de tal maldición, un reportero preguntó a los Manning sobre la misma.
Archi, padre de Peyton negó rotundamente la existencia de tal maldición ya que no la ha visto en la carrera de sus hijos. Cuando le preguntaron a Peyton , pareció sorprendido respondiendo lo siguiente…
“No sabía que existiera alguna hasta esta pregunta. Yo siempre he creído que tendría la oportunidad de jugar ese juego, y tengo el optimismo de que sea más de uno. Obviamente, yo pensé que sucedería antes porque hemos tenido algunas oportunidades en años recientes.”
Antes del Superbowl, la idea de una maldición familiar sonaba algo risible viendo la gran carrera y riqueza lograda por Peyton en los últimos años y el gran bono que Eli recibió al firmar con los Gigantes.
Sin embargo la idea de las maldiciones rondaba no sólo a críticos y detractores sino a todos los involucrados y fanáticos de Football Americano empezando de alguna manera a tomar fuerza en la mente colectiva.
El Superbowl , tenía un atractivo extra al juego por sí mismo… Una pregunta rondaba en el aire…¿lograría Manning acabar con las 2 maldiciones que aparentemente habían caído sobre él desde el inicio de su carrera?
La respuesta la tuvimos ayer para felicidad de muchos y disgusto de otros. Peyton Manning llevó a los Potros a ganar un Superbowl después de más de 30 años logrando con ello anular para siempre las maldiciones que aparentemente lo perseguían...
“Manning finalmente ganó el juego grande anulando la maldición del Bambino. 36 años después de que su papá lanzara su primer pase, Mannning logró exorcizar los demonios de 2 generaciones logrando limpiar los errores de la primera familia de quarterbacks. Él no tenía el conocimiento acerca de ésta, y aunque no la conociera, había una maldición por donde empezar.” Es lo que hoy, al respecto, publicó la prensa.
Muchos ahora se preguntan… ¿Cómo le hizo para ganar el Superbowl y acabar con ellas? Alguien por ahí respondió… ”Jugando un gran partido manteniéndose frío, sereno, calculador. Y no sólo eso, mostrando seguridad en sí mismo y creyendo que lo lograría."
Todas esas respuestas son ciertas y aquí es donde entra la CREENCIA.
El Talento de Manning es innegable y eso logró la creencia de todos los que estábamos en su favor que lo lograría. Quienes creíamos en él enviamos una energía muy positiva para que él cumpliera su sueño.
Manning siempre creyó en sí mismo lo cual demostraba con esa probada seguridad y tranquilidad para resolver el juego. Misma creencia y seguridad que vimos en el juego contra Nueva Inglaterra.
Manning siempre creyó en el equipo como lo demostró al decir…
“Yo quería que este equipo ganara un Superbowl”… “Para mí eso fue siempre de lo que se trataba todo esto. Nosotros finalmente aprendimos de algunos de esos partido perdidos y llegamos a ser un mejor equipo por ello. Es grandioso capitalizarlo con un Campeonato.”
Peyton creyó en si mismo y en su equipo y jamás creyó en las “aparentes maldiciones”…”Yo nunca jugué esa carta”… “Yo nunca jugué ese juego”, manifestó al respectó.
Ahí fue donde estuvo el gane. Manning hizo la diferencia. Ante tanto manejar la existencia de las maldiciones, Peyton tenía 2 caminos...
El primero consistía en engancharse y entrar en el juego, dando credibilidad a ellas y a sus debilidades, presionándose, apanicándose temiendo que se cumplieran y lógicamente confundirse hasta perder el juego. Aquí podía haberse obsesionado ,creer su existencia y darles vida, materializándolas finalmente.
El otro, hacer caso omiso de las maldiciones, creer en si mismo, en sus habilidades, en su entrenador , en el equipo y en sus fortalezas; saliendo así al campo a hacer lo que mejor le sale, hasta ganar. Con ello lograba aniquilarlas, desapareciéndolas para siempre.
Afortunadamente Manning optó por el segundo.
Esta historia nos muestra claramente la importancia de depositar nuestras creencias en el lugar adecuado.
El dudar o dar oído a lo que dicen los demás cuando va en contra de las creencias personales, lleva al fracaso.
El confiar en lo que creemos como cierto, nos lleva al éxito en lo que emprendemos desafiando lo que los demás digan o hagan.
Así como Manning logró romper la maldición negando su existencia y anulando sus efectos, podemos creer en nosotros, en esa voz interior que siempre vencerá a la creencia colectiva.
Afirmemos lo que creemos y desechemos lo que no creemos y cuando alguien diga algo que va en contra de nuestras creencias, o contra la realización de nuestros sueños, simplemente contestemos como Manning…
“YO NUNCA JUGARÉ ESA CARTA”… “YO NO JUEGO ESE JUEGO”… Y el éxito en la vida, será nuestro.
Yo creo firmemente en DIOS en mí y en las habilidades que él me dio y no le doy poder a lo externo.
Y ustedes…
¿Qué piensan de esto? ¿Creen que algo que alguien ha dicho sobre ustedes rige su vida o creen en si mismos para salir triunfadores? ¿En dónde depositan su creencia?
Este Superbowl en especial ha sido distinto de los demás. Cuando nuestro equipo favorito no llega al juego grande, generalmente escogemos uno de los contendientes y si gana es perfecto y si no, no pasa a mayores.
En esta ocasión habíamos muchos fanáticos que sin irle a Indianápolis, nos casamos con la idea de que ganara y sólo por un objetivo común… ver a Manning Campeón.
Peyton, aka D-caf, a quién hasta anteayer le faltaba obtener un anillo de Superbowl, es un gran jugador poseedor de cualquier cantidad de records. Eso creó a su alrededor mucha expectativa pero también mucha contradicción.
Sus críticos, quienes querían verlo fracasar, no dudaban en decir que Manning cargaba con la “maldición de Marino”, lleno de records y sin llegar al Superbowl.
Contrario a esto, los fanáticos de Manning, incluyéndome yo, creíamos que él tenía el talento suficiente como para romper con esa “supuesta maldición” y no sólo llegar al Superbowl, sino ganarlo.
No todo termina aquí… La “maldición de Marino” no es la única que le han colgado como milagrito. Sus detractores no se conformaron con esa y se habían regocijado colocándole una peor, la “maldición Manning” o “maldición del Bambino”.
Esta última derivada de que su padre, siendo un magnífico QB nunca llegó a los play-offs durante los 15 años que jugó para Nueva Orleans ya que el equipo en que estaba no contaba con buenos elementos en esa época.
Los integrantes del “club de la mala vibra” desde que los hijos de Archie llegaron a la liga han esperado ver que esa “maldición” creada por ellos se haga realidad y han aprovechado todo lo que han podido para que así sea.
Peyton jugó por años con la etiqueta de "Never Able to Win the Big One" aparentemente estampada directamente en el número 18 de su uniforme. Tenía el talento heredado de su padre pero en 8 años parecía que en realidad no lo lograría.
A diferencia de él, su hermano Eli llegó a los Gigantes con mucha expectativa y en el tiempo que lleva con el equipo, no ha pasado nada. Ha habido muchas quejas debido a su inconsistencia como QB y que siempre parece confundido en el campo.
Viendo todo el ruido generado por la supuesta existencia de tal maldición, un reportero preguntó a los Manning sobre la misma.
Archi, padre de Peyton negó rotundamente la existencia de tal maldición ya que no la ha visto en la carrera de sus hijos. Cuando le preguntaron a Peyton , pareció sorprendido respondiendo lo siguiente…
“No sabía que existiera alguna hasta esta pregunta. Yo siempre he creído que tendría la oportunidad de jugar ese juego, y tengo el optimismo de que sea más de uno. Obviamente, yo pensé que sucedería antes porque hemos tenido algunas oportunidades en años recientes.”
Antes del Superbowl, la idea de una maldición familiar sonaba algo risible viendo la gran carrera y riqueza lograda por Peyton en los últimos años y el gran bono que Eli recibió al firmar con los Gigantes.
Sin embargo la idea de las maldiciones rondaba no sólo a críticos y detractores sino a todos los involucrados y fanáticos de Football Americano empezando de alguna manera a tomar fuerza en la mente colectiva.
El Superbowl , tenía un atractivo extra al juego por sí mismo… Una pregunta rondaba en el aire…¿lograría Manning acabar con las 2 maldiciones que aparentemente habían caído sobre él desde el inicio de su carrera?
La respuesta la tuvimos ayer para felicidad de muchos y disgusto de otros. Peyton Manning llevó a los Potros a ganar un Superbowl después de más de 30 años logrando con ello anular para siempre las maldiciones que aparentemente lo perseguían...
“Manning finalmente ganó el juego grande anulando la maldición del Bambino. 36 años después de que su papá lanzara su primer pase, Mannning logró exorcizar los demonios de 2 generaciones logrando limpiar los errores de la primera familia de quarterbacks. Él no tenía el conocimiento acerca de ésta, y aunque no la conociera, había una maldición por donde empezar.” Es lo que hoy, al respecto, publicó la prensa.
Muchos ahora se preguntan… ¿Cómo le hizo para ganar el Superbowl y acabar con ellas? Alguien por ahí respondió… ”Jugando un gran partido manteniéndose frío, sereno, calculador. Y no sólo eso, mostrando seguridad en sí mismo y creyendo que lo lograría."
Todas esas respuestas son ciertas y aquí es donde entra la CREENCIA.
El Talento de Manning es innegable y eso logró la creencia de todos los que estábamos en su favor que lo lograría. Quienes creíamos en él enviamos una energía muy positiva para que él cumpliera su sueño.
Manning siempre creyó en sí mismo lo cual demostraba con esa probada seguridad y tranquilidad para resolver el juego. Misma creencia y seguridad que vimos en el juego contra Nueva Inglaterra.
Manning siempre creyó en el equipo como lo demostró al decir…
“Yo quería que este equipo ganara un Superbowl”… “Para mí eso fue siempre de lo que se trataba todo esto. Nosotros finalmente aprendimos de algunos de esos partido perdidos y llegamos a ser un mejor equipo por ello. Es grandioso capitalizarlo con un Campeonato.”
Peyton creyó en si mismo y en su equipo y jamás creyó en las “aparentes maldiciones”…”Yo nunca jugué esa carta”… “Yo nunca jugué ese juego”, manifestó al respectó.
Ahí fue donde estuvo el gane. Manning hizo la diferencia. Ante tanto manejar la existencia de las maldiciones, Peyton tenía 2 caminos...
El primero consistía en engancharse y entrar en el juego, dando credibilidad a ellas y a sus debilidades, presionándose, apanicándose temiendo que se cumplieran y lógicamente confundirse hasta perder el juego. Aquí podía haberse obsesionado ,creer su existencia y darles vida, materializándolas finalmente.
El otro, hacer caso omiso de las maldiciones, creer en si mismo, en sus habilidades, en su entrenador , en el equipo y en sus fortalezas; saliendo así al campo a hacer lo que mejor le sale, hasta ganar. Con ello lograba aniquilarlas, desapareciéndolas para siempre.
Afortunadamente Manning optó por el segundo.
Esta historia nos muestra claramente la importancia de depositar nuestras creencias en el lugar adecuado.
El dudar o dar oído a lo que dicen los demás cuando va en contra de las creencias personales, lleva al fracaso.
El confiar en lo que creemos como cierto, nos lleva al éxito en lo que emprendemos desafiando lo que los demás digan o hagan.
Así como Manning logró romper la maldición negando su existencia y anulando sus efectos, podemos creer en nosotros, en esa voz interior que siempre vencerá a la creencia colectiva.
Afirmemos lo que creemos y desechemos lo que no creemos y cuando alguien diga algo que va en contra de nuestras creencias, o contra la realización de nuestros sueños, simplemente contestemos como Manning…
“YO NUNCA JUGARÉ ESA CARTA”… “YO NO JUEGO ESE JUEGO”… Y el éxito en la vida, será nuestro.
Yo creo firmemente en DIOS en mí y en las habilidades que él me dio y no le doy poder a lo externo.
Y ustedes…
¿Qué piensan de esto? ¿Creen que algo que alguien ha dicho sobre ustedes rige su vida o creen en si mismos para salir triunfadores? ¿En dónde depositan su creencia?
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BSOS!!!
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Foto: http://www.colts.com/
































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